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Juan Leyva
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Ni colegio privado ni seguro médico ni hípica


Pocos se han librado de no verse afectados en alguna medida por la crisis económica global. Así, en el hogar donde todos sus activos todavía conservan el empleo, raro será que a alguno de ellos, si no a todos, no les hayan bajado el sueldo o suprimido cualquier otro tipo de pago en especie. Y como la subida de precios e impuestos ha sido generalizada la conclusión a la que llega el Consejo Económico y Social (CES) en su Memoria de 2011 es bastante obvia: al menos la mitad de las familias españolas vive hoy peor que antes de la crisis y uno de cada cuatro hogares se encuentra en riesgo de pobreza.

 

Si a esta situación ya de por si complicada se le une que las administraciones públicas están recortando en servicios esenciales como la sanidad, la educación o las ayudas a la dependencia, la coyuntura social se torna "pavorosa", en palabras del presidente del CES, Marcos Peña.

 

Redescubrir los servicios públicos

 

Ese afán por reducir el gasto en prestaciones sociales básicas es, en opinión de este organismo, una política que acarreará "un claro empeoramiento" de las condiciones de vida de la población, un aumento de la desigualdad y un debilitamiento del Estado del bienestar, lo que a su vez "dificulta las posibilidades de recuperación de la economía española".

 

Con todo, las familias son las primeras que se han amoldado a la crisis y han comenzado a acostumbrarse a vivir de otra manera, aplazando las decisiones más importantes de gasto, como la compra de bienes de consumo duradero, y abandonando en muchos casos el uso de los servicios privados para acudir a los públicos. Muchos hogares han suprimido el colegio privado, los seguros médicos o las clases extraescolares de hípica. De hecho, el informe del CES pone de manifiesto que este redescubrimiento de lo público coincide con una menor dotación presupuestaria para estos servicios, por lo que Peña avisó que este gasto habría que "blindarlo" para evitar "daños irreparables".

 

Otra de las realidades que diferencia a España del resto de sus socios europeos en esta crisis es que la pobreza avanza a un ritmo mucho más rápido y su distribución es muy desigual. Mientras las rentas más altas son siete veces mayores a las más bajas, ese promedio en Europa es de cinco veces, lo que representa un importante germen de desigualdad.

 

Peña argumentó que casi 30 millones de personas reciben en España algún ingreso. Se incluyen en esa cifra los trabajadores y sus salarios, los pensionistas, los perceptores de prestaciones por desempleo y los 750.000 beneficiarios del sistema de dependencia. Y aproximadamente la mitad de ellos percibe sus rentas de las arcas públicas, de ahí que el CES recuerde que por ello hay que "blindar" determinadas partidas de gasto. ¿Qué se puede hacer? Este organismo insta a los partidos políticos, patronal y sindicatos a pactar nuevas medidas. Casi nada.

 


CAROLA SOUTELO CHARLE, 1ºADE