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Juan Leyva
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Misterios de Fomalhaut

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Fomalhaut, la estrella más brillante de la constelación del Pez Austral (su nombre procede del árabe y significa "la boca del pez"), no solo es una de las estrellas más brillantes de la noche. Es también el lugar donde se creía haber observado por vez primera directamente un planeta extrasolar y hoy, precisamente, varios grupos de investigación nos revelan datos sobre su formación. Con imágenes que vienen del espacio, del telescopio espacial infrarrojo Herschel, y del altiplano chileno, con las radioantenas de la distribución europea ALMA.

 

En la noticia que recoge El Mundo, podemos ver la imagen que ha proporcionado el Herschel. En el centro tenemos la estrella y alrededor un disco de polvo, originado en el proceso de formación de esta estrella, a 25 años luz de nosotros, que aún está en marcha. En efecto se trata de una estrella joven, de la que ya hace 30 años se sabía que tenía un disco de polvo alrededor. Las imágenes con el Telescopio Espacial Hubble permitieron comprobar en noviembre de 2008 que Fomalhaut, además de ese enorme disco de material protoplanetario, parecía tener ya un planeta. Había sido observado en varias ocasiones a lo largo de varios años y, aunque muy débil en comparación con la luz de la estrellas (miles de millones de veces menos intenso, de hecho), las sensibles observaciones lo habían localizado. Se trataba de un planeta alejado de su estrella: de ponerlo en el Sol estaría a 10 veces la distancia de Saturno. 

 

Sin embargo, a comienzos de este año, nuevas imágenes del HST, además de los datos obtenidos con otros telescopios terrestres, ponían en duda que realmente sea un planeta, sino más bien una concreción del polvo del disco, el equivalente a un protoplaneta. Quizá el sistema es aún demasiado joven (menos de un millón de años) como para haber formado planetas grandes, con una masa que posiblemente podría ser tres veces la masa de Júpiter. La cuestión, en cualquier caso, queda abierta a futuros telescopios con mayor resolución.

 

Mientras tanto, Fomalhaut no ha dejado de ser observada. Usando el Herschel, un proyecto europeo de ESA con la colaboración de la NASA, que es un potente telescopio en el infrarrojo, se ha podido obtener imágenes con más detalle del disco en torno a la estrella. La dinámica del disco y las propiedades de la luz, indican que a pesar de que la estrella, muy luminosa, ejerce un poderoso viento estelar que debería haber barrido ya el disco, hay otro fenómeno que alimenta el disco, además del posible planeta gaseoso: colisiones constantes entre cuerpos similares a los cometas que estarían en torno a ese sol.

 

Lo mismo sucedió en los tiempos tempranos del Sistema Solar, aunque ahora gran parte de esos cometas están muy lejos del Sol, en una región denominada Nube de Oort. En el caso de Fomalhaut, las colisiones son constantes, y elevadas, y eso permite tener ese enorme disco. 

 

Pero no solo el infrarrojo, (que es el rango del espectro en el que podemos observar mejor este tipo de objetos cuya temperatura típicamente está entre -200 y .-150 grados), también las ondas de radio, con longitudes de onda de milímetros, permiten obtener detalladas imágenes del disco de Fomalhaut. El Observatorio Europeo Austral (ESO) acaba de dar a conocer otra imagen sorprendente de la estrella y su disco, obtenida con ALMA (Gran Distribución Milimétrica de Atacama, Chile), un conjunto de antenas que funcionan coordinadamente y que ha comenzado a trabajar recientemente aunque todavía está en construcción. La imagen por el momento no es completa: podemos verla en el arranque de esta historia, superpuesta a una imagen en el óptico del Telescopio Hubble. La observación confirma que el borde del disco es muy definido, y eso podría estar indicando que hay planetas ya casi formados tanto en el interior como en el exterior del disco, que por efecto gravitatorio confinan ese polvo y hielo procedente de los choques entre cometas a una región precisa.

 

Un fenómeno análogo al que mantiene los anillos en Saturno y los otros grandes planetas de nuestro sistema solar. Por el momento los análisis seguirán, aunque los científicos especulan que esos planetas "pastores" del disco (un disco que tiene una anchura equivalente a 16 veces la distancia entre la Tierra y el Sol) podrían ser pequeños, de tipo terrestre, más que grandes planetas de tipo gaseoso.

 

Aunque aún no sabemos realmente cómo es ese sistema de anillos y posibles planetas formándose en torno a esta joven estrella, y así quedan por resolver muchos misterios, las imágenes y los datos de los nuevos ojos que los astrónomos tienen se muestran muy poderosos para poder ir entendiendo cómo se forman las estrellas y cómo en torno a suyo nacen planetas... quién sabe si alguno como el nuestro.

 

 

MARTA BARRERAS MARTINEZ - 1º INDUSTRIALES