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Juan Leyva
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España logra que las condiciones del rescate se limiten al sistema financiero


El rescate de la banca española es inevitable. Lo reconocen en Bruselas y ya en el propio Gobierno español, que desde ayer ha acelerado las negociaciones con lasautoridades comunitarias para intentar cerrar este fin de semana una fórmula de salvamento que no implique pérdida de soberanía. El objetivo es intentar cerrar no el rescate sino la fórmula jurídica a emplear y sus condiciones, según ha podido saber ABC.

 

Aunque el presidente, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, han defendido que España decidirá qué hacer con sus bancos cuando conozca las conclusiones de las auditoras independientes Oliver Wyman y Roland Berger, el Gobierno maneja sus propias cifras y negocia con ellas. Conoce qué entidades son las problemáticas y qué partidas. También que el volumen es demasiado abultado y que la solución menos mala es pedir el rescate europeo para la banca. Siempre que las condiciones se circunscriban a las entidades financieras, aunque incluyan regulación y supervisión. Nada de condiciones para el Estado, ni fiscales —subidas de impuestos—, ni presupuestarias —más recortes—, ni estructurales —reformas adicionales—. Y lo ha conseguido. Faltan por cerrar los últimos flecos. Su argumento ha sido que España está haciendo los deberes y los seguirá haciendo. Llegará hasta donde sea necesario.

 

El tira y afloja, según las mismas fuentes, está en el papel del Fondo Monetario Internacional, que anoche cifró las necesidades de la banca española en 40.000 millones de euros. España no quiere que participe en la ayuda porque quiere marcar diferencias con los rescates anteriores y evitar a toda costa el posible estigma que imprime solicitar auxilio exterior. Quiere dejar claro que no es el mismo caso, ni por el problema a resolver —sólo bancario—, ni por la importancia del país —España es una de las mayores economías de la Eurozona—, ni por el montante a solicitar —probablemente la mitad que en casos anteriores—.

 

La delegación española defiende que este auxilio debe enmarcarse en la ayuda natural entre socios europeos, pero esta petición está chocando con la posición de Países Bajos, que se encuentra en periodo electoral, y teme que sus votantes vean un rescate sin el FMI como una mayor factura a pagar. Su primer ministro, Mark Rutte, se reunió con el presidente, Mariano Rajoy, este jueves en La Moncloa y allí dejó claro que se opone a la unión bancaria, ayudar directamente a los bancos y también a los eurobonos. Todo el «pack». El mayor peso de la decisión, no obstante, recae en Alemania y fuentes cercanas a las negociaciones aseguran que la canciller ha aceptado que el auxilio se haga a la medida de España. Eso sí, lo más rápido posible. No es la única. Los socios europeos quieren que España solicite la ayuda y que lo haga ya, este fin de semana. Unos y otros se lo han transmitido a Rajoy durante los últimos días a través de contactos telefónicos. No quieren que arranque la semana con dos posibles focos de incendio Grecia y España.

 

Y es que el temor a que las elecciones helenas den lugar a un gobierno que no cumpla los compromisos suscritos con la UE y se produzca una salida desordenada del euro son crecientes. Los comicios griegos no se celebran hasta el domingo pero si se cumplen los peores pronósticos para Atenas, Bruselas no tendría capacidad en las semanas siguientes para solventar dos crisis de esa magnitud.

 

Tal es así que no se descarta es que este mismo fin de semana o en los primeros días de la semana que viene, la Comisión Europea realice un comunicado político —sin validez jurídica— para tranquilizar a los mercados explicando que se ha puesto a disposición de España la fórmula concreta para recapitalizar a sus bancos, si las negociaciones llegan a buen puerto. E incluso que España pudiera decir que estará dispuesta a solicitarlo cuando conozca las cifras de los auditores independientes. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Sáenz de Santamaría fue preguntada una y otra vez por la inminencia del rescate. Se ciñó a asegurar que España no hará nada —es decir, pedir el auxilio— hasta que el Gobierno conozca las cifras de las auditoras, pero evitó descartar —y tuvo varias oportunidades— que este fin de semana España dejará pactado el mecanismo. Sí insistió en que aún «no hay decisiones tomadas».


Más crédito

 

Hay varias opciones sobre la mesa y en todas tendrá que ser el estado el que solicite el auxilio aunque las condiciones se circunscribirán a los bancos. La que conjuga más apoyos es la concesión de una línea de crédito a disposición del Instituto del Crédito Oficial para ir empleando según las necesidades de los bancos españoles. Lleva aparejadas exigencias más suaves que la concesión de un préstamo directo y los socios europeos se avienen a utilizarla ya que las necesidades de la banca española son bastante menores que las de rescates anteriores.

 

Según algunas fuentes, España estaría ofreciendo, además, dotar de aval del Estado a este instrumento de liquidez a cambio de no recibir condiciones. Otras fuentes aseguran que los socios impondrán exigencias sí o sí porque los auxilios se conceden acompañados de medidas correctivas que impidan que el agujero se vuelva a repetir. Eso sí, se pactan según la gravedad de cada caso.

 

La segunda fórmula es la concesión de un préstamo para recapitalizar a los bancos españoles que se orquestaría a través del FROB y que estaría acompañado de exigencias más severas a la banca y en todos los ámbitos. Bruselas reclama, entre otras cosas, poderes de vigilancia y actuación sobre el sector financiero, la desaparición total de los políticos de los bancos y también que las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo no se queden en los bancos sino que se empleen en concesión de crédito final a particulares y empresas.

 

La que está descartada es la ayuda directa a los bancos, sin mediar solicitud del estado como inicialmente quería España.


 

CAROLA SOUTELO CHARLE, 1ºADE