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Es momento de cambiar rentabilidad por seguridad


Es hora de buscar seguridad y sacrificar rentabilidad. Descubra los depósitos, pagarés y fondos para poner a buen recaudo sus ahorros.

 

La reacción más común ante el miedo es buscar un refugio seguro. Sucedeen todos los ámbitos de la vida, y los mercados no son una excepción.

 

La delicada situación que atraviesa la economía española se ha convertido en la principal preocupación de unos inversores que miran con recelo el estado de salud que presenta el sistema bancario español o la capacidad del país para cumplir con el objetivo de déficit establecido.

 

No hay duda, la marca España genera dudas. Sólo hay que observar la tendencia bajista en la que está inmersa la bolsa española, que cotiza en niveles inéditos desde 2003; o la presión de los inversores sobre el mercado de deuda, que ha llevado a la prima de riesgo (medida por la diferencia entre la rentabilidad de nuestros bonos y los alemanes a diez años) por encima de los 500 puntos básicos.

 

Sin embargo, pese a que la bolsa caiga y el diferencial esté disparado, aún quedan productos de perfil más conservador con los que asumir mínimos riesgos.

 

Mayo ha sido un mes para olvidar, al menos, en términos bursátiles. La presión sobre España ha llevado al Ibex 35 a vivir su peor mes de mayo de los últimos 25 años, después de acumular pérdidas superiores al 13 por ciento. Unos descensos que ascienden hasta el 30 por ciento en los cinco primeros meses del año. Y la verdad es que motivos de preocupación no han faltado, sobre todo en la última semana.

 

El lunes, con la prima de riesgo por encima de los 510 puntos básicos y ante una caída de Bankia en bolsa que casi supera el 30 por ciento, Mariano Rajoy compareció en una rueda de prensa extraordinaria ante los medios de comunicación en un intento de lanzar un mensaje tranquilizador sobre el sistema financiero español, pero consiguió el efecto contrario ante unos inversores que escuchaban con incredulidad las palabras del presidente del Gobierno.

 

La ausencia de una respuesta clara sobre cómo se va a producir la capitalización de las entidades españolas actuó de detonante para agudizar los descensos de la bolsa española con el sector bancario a la cabeza, que teme sufrir pérdidas en sus balances si se le exige un saneamiento similar al de Bankia -que precisa 23.500 millones de euros de ayuda pública-. Con la sombra del rescate presente, pese a los desmentidos del Ejecutivo, la inestabilidad de la crisis no sólo se ha cobrado de víctima a la banca. La mayoría de cotizadas españolas sufren de una forma u otra sus estragos; de hecho, ni siquiera los grandes grupos -como Repsol o Telefónica- se han escapado de sufrir la volatilidad que ha reinado en el mercado esta semana tras anunciar recortes en sus políticas de retribución.

¿Rentabilidad o seguridad?

 

Con este escenario como fondo, no es extraño que los inversores ya no sepan dónde depositar su dinero sin asumir un riesgo excesivo. Sin embargo, quedan alternativas en los productos más conservadores de la banca. Muchos de ellos, viejos conocidos.

 

¿Quién no ha oído hablar de los depósitos bancarios a estas alturas? Siempre son protagonistas por sus subidas o bajadas de rentabilidad, y pocas veces por su seguridad. Sin embargo, en un momento de inestabilidad como el actual, no está de más recordar que las inversiones realizadas en los depósitos están garantizadas hasta 100.000 euros por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) español. Es tal la preocupación que existe sobre la salud del sistema financiero que muchos han llegado a dudar hasta de la solvencia de este instrumento. ¿Por qué? Es sencillo. En octubre del año pasado se aprobó por Real Decreto aumentar las competencias del FGD para que este pudiera financiar las fusiones surgidas en pleno proceso de reestructuración bancaria, lo que ha ido mermando sus fondos. Ante esta situación, la pregunta que se hacen muchos ahorradores que tienen una parte de su capital invertido en depósitos es si -pese a esa merma- su dinero sigue a salvo en caso de que su banco quiebre. Sí, lo está, ya que si eso sucede y el FGD no tiene recursos suficientes, el Estado es el siguiente responsable.

 

Esa seguridad ahora no es sinónimo de elevada rentabilidad. No es ningún secreto que el rendimiento de los depósitos se ha ido mermando desde finales del año pasado hasta ahora, después de que se aprobara en julio la normativa que penaliza a los depósitos cuyo interés supere el euribor medio a un año, más 100 puntos básicos con una aportación cinco veces superior al FGD español. Y es que con el continuo descenso del euribor, que ahora se sitúa en el 1,22 por ciento, el tope se encuentra en el 2,22 por ciento. En la actualidad, la oferta de la mayoría de entidades supera esa cifra. Sin embargo, el interés medio de estos productos a un año se sitúa por debajo del 2,5 por ciento en mínimos desde el inicio de la crisis.

 

Ya no existen los superdepósitos. Ahora, la máxima retribución a la que se puede optar sin establecer mayores vinculaciones con el banco es un 4,16 por ciento. Es la alternativa que brinda Espirito Santo, a partir de 25.000 euros. Que sea el interés más elevado en depósitos del mercado no es casualidad. La explicación reside en que la entidad lusa no responde al FGD español sino al portugués, ya que su matriz se encuentra allí; por lo que está exenta de cualquier penalización a los altos intereses. Por el contrario, el resto sigue recortando la rentabilidad de estos productos. En la última semana, sólo Barclays ha aumentado el interés de su depósito hasta el 2,5 por ciento.

 

Y mientras tanto, Popular- e (el banco online de Popular) lo ha reducido hasta el 2,67 por ciento. Interés arriba o abajo, estos productos ya no son el vehículo estrella de la banca para captar financiación. Ahora son los pagarés, la segunda alternativa de inversión más frecuente en el escaparate bancario.

 

Su perfil es distinto al de un depósito. Su riesgo es ligeramente superior. Lo primero que hay que saber es que los pagarés bancarios son títulos de deuda a corto plazo emitidos por un banco, que garantizan una rentabilidad fija a vencimiento cuya única garantía es la propia solvencia de la entidad. Precisamente, esta diferencia es la que posibilita a los pagarés dar una rentabilidad superior a la de los depósitos, ya que están exentos de cualquier penalización.

 

No es extraño, por tanto, que en los últimos meses si ha habido alguna lucha entre la banca, ésta proceda de los pagarés. Hace tres semanas, Santander y Popular elevaron el interés de los suyos hasta el 4,2 por ciento a dos años y el 4,25 por ciento a un año, respectivamente (ver gráfico). Y no serán los únicos movimientos, ya que Banesto también ha aumentado la rentabilidad de sus pagarés que superan a los que ofrece la entidad presidida por Emilio Botín. En concreto, sus pagarés brindarán un 4,25 por ciento a dos años. De nuevo, esta alternativa resulta interesante desde el punto de vista fiscal, ya que burla las subidas en la tributación a las rentas de capital al diferir el pago de impuestos hasta 2014, año hasta el que está vigente la nueva tributación -que comprende una horquilla entre el 21 y 27 por ciento-.

 

A simple vista su estructura puede parecer la de un depósito, pero es importante recalcar sus diferencias para evitar confusiones. La primera es que los pagarés se emiten al descuento, lo que significa que el cliente desembolsa el importe íntegro de suscripción en el momento en el que decide contratar un pagaré. Y la rentabilidad se obtiene por la diferencia entre el precio de compra y el valor nominal del título que le otorga el banco. La segunda es su escasa liquidez. A la hora de invertir en un pagaré debe conocer de antemano que no necesitará recuperar la inversión durante el tiempo que dure la contratación, ya que estos títulos cotizan en el mercado secundario con escasa liquidez. Esto significa que, en el caso de que necesite recuperar su inversión antes de la fecha de vencimiento, los pagarés se ponen a la venta al precio que dicte el mercado en ese instante, y nada garantiza que el precio de venta sea superior al de compra.

Menos riesgo

 

No hay duda de que los depósitos o los pagarés son algunos de los productos con menor riesgo entre las múltiples opciones que ofrece la banca. Sin embargo, no son los únicos del mercado. Desde la semana pasada existe también un seguro de vida anunciado por el Santander para paliar las pérdidas de sus convertibles llamado unit linked -un vehículo de inversión colectiva que ofrece adicionalmente un seguro de vida-. Sin embargo, esa no es su única finalidad, ya que la propia entidad añadió que cualquier cliente interesado en este producto puede acceder a su contratación.

 

Entre sus características, más complejas que las de depósitos o pagarés, figura que las aportaciones a este producto se retribuirán con un interés anual mínimo de un 6,6 por ciento, que puede crecer hasta el 7 por ciento a medida que aumente la vinculación con la entidad (nómina, depósitos, fondos y planes de pensiones). Otro aspecto a valorar es que el unit linked tiene una duración de ocho años. A pesar de ello, el inversor podrá hacerlo líquido a partir del cuarto año. En concreto, la entidad ofrecerá desde ese momento una oportunidad cada año para zanjar la inversión y retirar el dinero.

 

CAROLA SOUTELO CHARLE, 1ºADE









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