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Juan Leyva
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El coste de la deuda que emitió España en 2011 aumentó un 60%


La crisis de deuda marcó el devenir de los mercados europeos a lo largo de 2011. El aumento de los diferenciales como consecuencia de las dudas generadas por países como Grecia, y posteriormente Portugal, Italia y España tuvieron su efecto en el mercado de renta fija. Los incrementos de las rentabilidades de los bonos a diez y los sucesivos repuntes de las primas de riesgo, ante la desconfianza despertada por algunas economías, tuvieron su efecto inmediato en las emisiones del Tesoro.

 

Según la Memoria de Deuda Pública elaborada por el Banco de España, durante 2011 la deuda soberana del Estado aumentó un 10,2% hasta los 580.516 millones de euros. Uno de los puntos más significativos fue que el incremento del coste de la deuda emitida subió 130 puntos básicos hasta situarse en el 3,9% desde el 2,45%. La buena noticia es que precio de la financiación de toda la deuda en circulación subió menos: hasta el 4,07% desde el 3,69%.

 

La subida del coste de financiación comenzó a evidenciarse a finales de 2010 para posteriormente dar paso un periodo de tregua que tan solo duró tres meses. Concluido el primer trimestre de 2011, la difícil coyuntura que atravesaban países como Portugal, cuya intervención tuvo lugar en mayo de ese año, tuvo su efecto inmediato en países como España e Italia. Agosto, y más adelante, noviembre se convirtieron en momentos claves para la eurozona. A lo largo de esos dos meses se produjo un fuerte recrudecimiento de la crisis de deuda que terminó desembocando en la intervención del BCE con la aprobación de medidas extraordinarias que tenía por objeto introducir algo de calma en unos mercados convulsos.

 

Las subastas a tres años puestas en marcha por el regulador europeo permitieron al mercado de deuda tomar algo de aire y en el último mes del año las rentabilidades cedieron parte del terreno alcanzado un mes antes. En concreto, el bono a diez años cerró 2011 en el 5,8% frente al 5,4% de enero de ese mismo año. A partir de esa primera inyección los tipos de interés exigidos al Tesoro encadenaron una etapa de descensos que tuvo su prolongación en los primeros meses de 2012, motivado por la segunda inyección de liquidez efectuada el 29 de febrero. Estas medidas extraordinarias han permitido que el coste de las últimas emisiones siga reduciéndose 80 puntos básicos hasta situarse, a fecha de abril de 2012, en el 3,04%. No obstante, los últimos incrementos en el precio del dinero podrían provocar una inversión de esta tendencia.

 

La emisión neta se redujo un 17% hasta alcanzar los 53.603 millones, frente a los 64.812 millones de 2010. Los bonos y obligaciones centraron la atención del mercado acaparando los 24.262 millones y los 28.490 millones respectivamente. De esta forma, tan solo 851 millones corresponden a letras, situando la vida media de la deuda española en los seis años y medio.

 

Los no residentes siguen siendo los principales tenedores de deuda pese a que a lo largo de 2011 la aversión al riesgo ha provocado que su cuota pase del 53,4% de 2010 al 48,8%. Esta tendencia se ha ido agudizando en las primeros meses de 2012 y según los últimos datos publicados por el Tesoro, abril los extranjeros eran propietarios de 213.428 millones, es decir, del 37,3%.

 

En el lado opuesto se encuentra la banca, que apoyada por las inyecciones de liquidez del BCE han salido al rescate de la deuda española y al cierre del año su porcentaje ocupaba el tercer puesto -justo por detrás de los grupos de inversión- al aumentar 4,4 puntos porcentuales hasta el 16,7%.

 

Estos datos corresponden a un periodo en el que la negociación en el mercado de deuda ponía fin a tres años de caídas y respecto a 2010 aumentaba un 9,5% gracias al ascenso entre titulares (8,7% hasta los 9,2 billones de euros) y la contratación con terceros (10,1% hasta los 11,1 billones de euros). Pero los últimos datos que maneja el Tesoro ponen en evidencia un cambio de tendencia en la negociación que en el cuarto mes del año cayó a niveles de 2000 tras alcanzar los 56.600 millones.

 


CAROLA SOUTELO CHARLE, 1ºADE